Desmantelando falsedades respecto de la energía nuclear en Argentina y en el mundo

En los últimos días ha circulado en medios escritos información respecto de la energía nuclear, su evolución en el mundo y su futuro desarrollo en Argentina.

Consideramos que dicha información, difundida, entre otros, a través de un editorial en uno de los diarios más tradicionales del país, contiene conceptos tendenciosos y falsedades que son fácilmente rebatibles con datos probados y fidedignos.

En virtud de lo anterior, el equipo político-técnico de la Fundación NPSGlobal asume el deber de aportar dichos datos, para así esclarecer aquellos conceptos que, intencionalmente o no, pueden distorsionar la opinión de los argentinos.

A nuestro juicio, confundir a la opinión pública y despertar temor en un tema tan sensible como es la energía nuclear, que da lugar a una de las pocas industrias tecnológicas en las que nuestro país ha alcanzado competitividad global, configura una situación sumamente preocupante para un país que desea apartarse de formulas retrógradas e insertarse de una manera positiva en el mundo moderno.

No deseamos ahondar en las motivaciones o intencionalidad de esta campaña. No emitimos ningún juicio de valor, lo cual dejamos a la conciencia de cada lector, pero sí alertamos respecto de la peligrosidad de difundir conceptos que, en lugar de elevar a la sociedad argentina, la hunden en el temor, el prejuicio y la ignorancia.

Profesamos la libertad de expresión y la tolerancia al disenso, siempre que los argumentos estén sostenidos sobre la base de hechos comprobables.

Los hechos

  1. No es cierto que el mundo esté abandonando la energía atómica por peligrosa, muy por el contrario, la generación de energía eléctrica por reactores nucleares ha crecido a un ritmo sostenido en los últimos cuatro años consecutivos, y se estima que seguirá creciendo del mismo modo. El objetivo de la industria nuclear es proporcionar el 25% de la electricidad del mundo para 2050. (WNA, Atomexpo 2017, http://2017.atomexpo.ru/eng/main/rising).

 

  1. Hoy en día existen 449 reactores en operación en 30 países (más Taiwán) que suministran más del 11% de la electricidad del mundo. A esto se suman 60 reactores en construcción en 15 países (más Taiwán), entre ellos en Estados Unidos, China, Corea del Sur, India, Finlandia, Francia, Emiratos Árabes Unidos y Rusia. (IAEA, Power Reactor Information System (PRIS), https://www.iaea.org/pris/).

 

  1. El interés del mundo por la generación nucleoeléctrica se basa entre otras cosas en su bajo poder contaminante en términos de emisiones de carbono y en sus altos niveles de seguridad, ya que existen tecnologías de punta suficientes como para que pueda ser desarrollada con un alto nivel de protección de la vida y el medio ambiente. Como sugiere la International Energy Agency (IEA), sin energía nuclear sería para muchos países difícil o acaso imposible cumplir con sus metas respecto del Acuerdo de París sobre cambio climático (IEA, 2016 World Energy Outlook, http://www.iea.org/newsroom/news/2016/november/world-energy-outlook-2016.html).

 

  1. Estados Unidos, España, Bélgica, Suecia, Finlandia y otros países desarrollados están incrementando sus capacidades de generación nucleoeléctrica. En los Estados Unidos la reactivación es evidente: con 99 reactores en funcionamiento, después de un parate de años, se construyen cuatro nuevos reactores de potencia y hay planes para otros cinco. En Finlandia, además de los cuatro reactores actuales se está construyendo un quinto, y se espera el inicio de otro proyecto para 2018. Por su parte Francia, el país con mayor porcentaje de generación eléctrica de origen nuclear (alrededor de 72%), con 58 reactores operando y uno en construcción, planea mantener su número de reactores, aunque sí diversificar su matriz en los próximos años. Por su parte en el Reino Unido, se planea agregar cuatro unidades a las 15 en operación y existen propuestas para añadir una capacidad equivalente en los próximos años.

 

Rusia cuenta con 35 reactores en operación y 7 reactores en construcción y se planifican cerca de 25 adicionales, algunos para reemplazar a los existentes. Por otra parte China está construyendo 20 nuevos reactores que se sumarán a los presentes 37 e India, con 22 reactores posee otros 5 en construcción.

La mayoría de los proyectos mencionados poseen una dimensión que duplica la de nuestro mayor reactor, Atucha II, que cuenta con alrededor de 700 MW eléctricos.

  1. La realidad es que los países inteligentes adoptan un mix de generación energética, basado en el estudio y la conveniencia nacional pero nunca en el prejuicio. En este aspecto, cabe aclarar que las energías renovables y, en particular la solar y eólica, en su estado actual de desarrollo, además de ser muy costosas, por su misma índole y variabilidad, no son sustitutivas de la energía nuclear sino suplementarias para pequeños consumos. Por el momento las renovables no son fuentes de energía que puedan sostener el desarrollo industrial de un país como lo son, por ejemplo, los combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas) y la energía nuclear.

 

  1. Un párrafo particular merece el tema del costo de la energía nuclear comparado con el de otras fuentes de generación eléctrica. Con leves variaciones de país en país, las organizaciones especializadas en cálculo energético, tal como la WNA, IEA y otras coinciden en que la energía nuclear es competitiva en costos, excepto en aquellos lugares donde hay acceso a combustibles fósiles de bajo costo. En todos los casos se observa que la generación por medio de energías renovables es más cara que la energía nuclear, esta última incluyendo los costos del desmantelamiento de las plantas y de la gestión de los residuos.

 

  1. Un puñado de países cuyos gobiernos, por motivos mayormente políticos, han declamado el cierre de sus reactores de potencia (phase-out), se enfrentan hoy a una cruda realidad. En este sentido Alemania constituye un ejemplo emblemático ya que habiendo tomado tal decisión inmediatamente después del incidente de Fukushima en 2011 y en pleno período electoral, hoy ve comprometida su seguridad energética a partir de depender de las compras de gas a Rusia, a la vez que navega en la contradicción de comprar electricidad de origen nuclear de plantas en Francia a pocos kilómetros de su frontera. Esto sin contar que alberga en su territorio armas nucleares de los Estados Unidos, por los acuerdos de la OTAN.

En este sentido cada país que anuncia el abandono de los medios nucleares para producir electricidad, encierra una historia para ser contada. Italia tuvo 4 reactores de potencia en operación pero cerró los últimos 3 luego del accidente de Chernobyl, entre 1987 en 1990. En 2011, pocos meses después de Fukushima, un ya desacreditado gobierno de Berlusconi intentó reabrir por medio de un referéndum la posibilidad de centrales nucleares de potencia en e país, con resultado adverso. Otros países que en su momento optaron por el cierre de las plantas, como Suecia y Países Bajos han dado marcha atrás en sus decisiones en virtud de sus realidad energética.

  1. Cabe señalar que los rectores de potencia son sólo una de las expresiones de la energía nuclear. Así, existen además 50 países (más Taiwán) que operan reactores de investigación y producción de radioisótopos, totalizando estos 218 en el mundo. Como se sabe los radioisótopos son imprescindibles para el diagnóstico y tratamiento de enfermedades, entre muchos otros usos. Muchos de los países poseedores son los mismos señalados como ejemplos de rechazo de la energía nuclear, entre ellos Alemania e Italia. A esto se suma que las fuentes radioactivas se encuentran en los hospitales e industrias de la inmensa mayoría de los países del mundo. (IAEA – Research Reactors Database, https://nucleus.iaea.org/RRDB/RR/ReactorSearch.aspx?rf=1).

 

  1. En términos de seguridad, es incorrecto sostener que las instalaciones nucleares son más peligrosas que las de otras industrias y también que sean más vulnerables a incursiones terroristas. En cuanto a los accidentes y desastres ecológicos más importantes en la historia, estos han estado relacionados a otras industrias, tal el caso de los derrames petroleros en Alaska (1989) y el Golfo de México (2010) y de la fuga de gas tóxico de una planta química en Bhopal, India (1984), con 3787 muertos, aunque se considera que la cifra final puede haber sido varias veces mayor. También está científicamente probado que, en los pocos casos de accidentes nucleares de la historia, el número de víctimas por radiación han sido en extremo bajo. En particular, en el incidente de Fukushima, Japón (2011) no se registró ninguna víctima por causas “nucleares”, lo cual ha sido corroborado por el propio gobierno de Japón.

 

  1. En cuanto a la amenaza terrorista, toda instalación que pueda causar impactos negativos al entorno, incluidas las plantas químicas o las represas hidroeléctricas puede ser blanco rentable para el terrorismo, como ocurre en realidad con cualquier instalación estratégica para un país. Por ello los propietarios y operadores de instalaciones nucleares deben arbitrar la implementación de medidas de prevención y respuesta bajo la atenta mirada del organismo regulador correspondiente.

 

  1. En cuanto a los residuos nucleares, la tecnología permite acondicionarlos definitivamente de manera que no constituyan un peligro para la vida ni para el ambiente. Hoy en día en países desarrollados como Suecia y Finlandia, reputados y puestos como ejemplo por los ecologistas como países de altísima conciencia ambiental, sociedades con alto nivel de información y sin prejuicios se pronuncian a favor de dar a los residuos nucleares un destino definitivo y seguro, compitiendo las diferentes localidades para albergar dichos repositorios en virtud de los beneficios de toda índole que esa decisión implica.

 

  1. En cuanto a Argentina, es importante puntualizar que la energía nuclear no nació con el gobierno anterior ni envuelta en corrupción, sino que lleva una gestión virtuosa de más de 60 años, con admirable continuidad entre los sucesivos gobiernos. Esto ha permitido posicionar a nuestro país y a nuestros profesionales en los más altos niveles de calidad mundial.

Argentina es un desarrollador neto de tecnología nuclear para usos pacíficos, incluyendo reactores, enriquecimiento de uranio y reprocesamiento de combustibles irradiados y a la vez ha exportado y exporta tecnología en paridad con las potencias mundiales. En ese rol el país ganó la licitación y exportó a Australia el reactor de investigación y producción de radioisótopos OPAL, entre otras ventas internacionales. Ha desarrollado y está construyendo en las cercanías de Atucha el prototipo de un reactor modular de avanzada para generación de energía eléctrica, el Carem-25, que es visto con interés por muchos potenciales adquirentes, tanto por su originalidad tecnológica como por sus niveles de seguridad pasiva. La comercialización internacional a futuro de este reactor abre para el país un mercado de dimensiones insospechadas.

Además, la actividad nuclear ha sido desde siempre un polo de desarrollo industrial nacional, ya que los proyectos nucleares funcionaron como incubadoras de muchas empresas argentinas públicas y privadas, que luego se diversificaron a muchos otros rubros, comenzando por INVAP.

 

Reflexiones finales

Habiendo dicho lo anterior, consideramos que no es válido cuestionar la energía nuclear para atacar los acuerdos con China y promover otras fuentes de energía. Menos aún adjudicar al gobierno actual falta de análisis y pensamiento estratégico respecto de tales proyectos, lo cual no nos consta, en virtud del capital humano disponible. El país posee en sus distintas agencias del área nuclear, profesionales calificados para tal evaluación. Entendemos y lo expresamos públicamente que la posición negociadora del gobierno respecto de los acuerdos con China, debe privilegiar el interés nacional y la necesidad del relacionamiento del país con diversos actores globales de máxima relevancia.

Argentina, que busca su plena inserción en el mundo, no se puede dar el lujo de tirar por la borda logros tecnológicos que han sido y son motivo de orgullo nacional a partir de filosofías antinucleares, que evidentemente el mundo hoy rechaza.

En ese sentido, consideramos que es rol del gobierno arbitrar los medios para elevar a la sociedad a través del conocimiento y la educación de modo de alejarla del prejuicio, el temor y la manipulación intencional. En otras palabras, desmantelar las falsedades que se puedan verter en temas estratégicos sobre la base de información certera y transparente.

 

Staff NPSGlobal

20 junio 2017.

 

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